Este mes se abren los sobres B de la primera ronda del Plan Exploratorio Neuquén: 10 empresas pujan por áreas de Vaca Muerta. La adjudicación será en octubre y habrá una segunda ronda en noviembre. La consigna, clara: quien no invierte, pierde el área.
En el negocio energético más codiciado de la Argentina, Neuquén marcó una regla que quiere dejar grabada: las áreas de Vaca Muerta no se reparten entre conocidos, se ganan compitiendo. Con esa lógica, la provincia avanza en la primera ronda de licitación de nuevas áreas hidrocarburíferas y se prepara para abrir este mes las ofertas económicas de las empresas interesadas.
El gobernador Rolando Figueroa informó que en septiembre se abrirán los sobres B, que contienen las propuestas económicas de las compañías que se presentaron en la licitación organizada por la provincia a través de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). La adjudicación de esas áreas para exploración se concretará en octubre, y este mismo año habrá una segunda ronda del Plan Exploratorio Neuquén (PEN).
El propio gobernador explicó cómo funciona el mecanismo, que separa la evaluación de las empresas de la evaluación del dinero. «En septiembre vamos a poder abrir los sobres B del primer proceso licitatorio y en octubre se van a adjudicar esas áreas para la exploración. El sobre A es para calificar las empresas, el sobre B para calificar la propuesta económica», comentó Figueroa, quien detalló el criterio central de la puja: «Se evalúa principalmente qué regalía le ofrecen a la provincia y qué participación de nuestra empresa provincial GyP».
El eje de su mensaje fue la transparencia del proceso, un valor que reivindicó como parte de una forma de gestionar los recursos de todos los neuquinos. «Es un proceso transparente el que se inició. Eso también tenemos que valorarlo», aseguró, y lo remató con una frase que sintetiza la definición política de fondo: «Acá no se asignaron áreas, no se regalaron a los amigos, acá se licitó».
Diez empresas y ocho áreas en juego
La convocatoria despertó interés concreto en el sector. Para ampliar el desarrollo de Vaca Muerta, a través de GyP se recibieron ofertas de empresas interesadas en explorar y eventualmente desarrollar 15 áreas hidrocarburíferas incluidas en la primera ronda del PEN. De los bloques puestos en competencia, ocho recibieron ofertas de diez empresas.
Entre las compañías que presentaron propuestas figuran Phoenix Global Resources-Continental Resources, Geopark Argentina, Patagonia Energy, Aldyl Argentina, Petroquímica Comodoro Rivadavia, Patagonia Resources, JPM Energía, Ingeniería Multipiping, Selva María Oil y Bentia Energy. Las ofertas se concentraron en ocho áreas: Corralera Noreste, Corralera Noroeste, Corralera Sur, La Tropilla I, Águila Mora Noreste, Pampa de las Yeguas II NE, Chasquivil Sur y Santo Domingo II.
Invertir o devolver: la condición innegociable
Figueroa destacó el éxito de esta primera ronda, pero fue enfático en que ganar un área no es un cheque en blanco. La provincia, adelantó, revertirá las áreas de aquellas empresas que no cumplan con las inversiones comprometidas. «Si no invierten, generan una contingencia en la provincia», advirtió, y fijó la regla sin matices: «Les pedimos que hagan las inversiones y si no las hacen, revertimos las áreas».
Ese mecanismo, además, alimenta la propia rueda de la licitación. El gobernador informó que «YPF va a devolver cuatro áreas, porque construyó la prioridad fundamentalmente sobre el proyecto de GNL», y explicó que «esas áreas, más otras que podemos llegar a revertir en el camino hasta noviembre, vamos a licitarlas en una segunda tanda». Es decir: lo que una empresa no aprovecha, vuelve al Estado y se ofrece de nuevo.
Detrás de esa exigencia hay una noción del tiempo como recurso. «En esta ventana de tiempo que tenemos para poder obtener nuestros recursos y no perderlos, tenemos que atraer inversiones. Esas inversiones las atraemos y les exigimos a las empresas que cumplan», cerró el gobernador.
En el fondo, esta licitación cuenta cómo Neuquén decidió administrar su mayor riqueza: con reglas claras, competencia abierta y la convicción de que el subsuelo es de los neuquinos y debe rendirles frutos. No alcanza con quedarse con un área; hay que hacerla producir. Y en esa exigencia, la provincia defiende algo más que un procedimiento: defiende que el recurso trabaje para su gente. Esa es una manera muy concreta de ejercer la neuquinidad.
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