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El Castro Rendón incorpora un modelo de cuidado que cambia todo

La obra de ampliación y remodelación del servicio de Neonatología del hospital Castro Rendón llega al 75% de avance. Cuando esté terminada, el hospital tendrá el centro de cuidados críticos neonatales de mayor complejidad de la provincia y el único de acceso público, con un diseño pensado para que las familias no tengan que alejarse de sus bebés.

Hay obras que cambian un edificio. Y hay obras que cambian la experiencia de las personas que lo usan. La remodelación y ampliación del servicio de Neonatología del hospital regional Castro Rendón pertenece a la segunda categoría. Con el 75% de ejecución completado, lo que se está construyendo en ese hospital no es simplemente más espacio: es un modelo diferente de pensar el cuidado de los recién nacidos más vulnerables de la provincia.

El servicio de Neonatología del Castro Rendón es el único centro de cuidados críticos neonatales de alta complejidad del sistema público provincial. La Terapia Intensiva Neonatal que funcionará allí no tiene equivalente en ningún otro hospital público de Neuquén. Eso convierte a esta obra en algo más que una reforma hospitalaria: es infraestructura que define la capacidad real del sistema de salud neuquino para proteger las vidas más frágiles.

Dos pisos que se convierten en uno

Hasta ahora, el servicio de Neonatología del Castro Rendón funcionaba dividido en dos sectores ubicados en pisos distintos: Neonatología I y Neonatología II. Esa fragmentación implicaba desplazamientos constantes del personal, duplicación de recursos y dificultades operativas en momentos donde cada minuto importa.

La obra unifica ambos sectores en una única planta de internación. Un solo espacio, un solo equipo, un solo flujo de atención. El cambio no es solo logístico: mejora la coordinación clínica, optimiza los recursos del hospital y reduce los márgenes de error propios de operar en dos lugares simultáneamente.

El modelo: la familia no se separa del bebé

El principio que guía el diseño arquitectónico de la nueva neonatología es la atención centrada en la familia. En términos concretos, eso significa que los padres y las familias de los neonatos internados podrán permanecer de manera continua junto a sus hijos durante toda la internación, en espacios habilitados y confortables dentro del propio servicio.

Esto tiene una relevancia especial en Neuquén: el Castro Rendón recibe pacientes de todas las regiones de la provincia. Familias que viajan desde Zapala, Chos Malal, Rincón de los Sauces o San Martín de los Andes para que sus bebés reciban atención de alta complejidad hoy deben resolver el alojamiento por sus propios medios. La nueva infraestructura incluye habitaciones completamente equipadas para que esas familias puedan quedarse.

La sala de leche materna, integrada al servicio

Uno de los cambios más concretos que trae la obra es la incorporación de una sala de extracción de leche humana directamente dentro del servicio de neonatología. Hoy, las madres que necesitan usar ese espacio deben desplazarse a otro sector del hospital. Con la remodelación, ese traslado desaparece: la sala queda a pasos de donde están sus bebés.

Es un detalle que parece menor pero que no lo es. En el contexto de una internación neonatal, cada traslado innecesario tiene un costo emocional y físico para las madres. Eliminar esa fricción es parte de lo que significa poner a la familia en el centro del modelo de cuidado.

Una sala de comunicación para los momentos difíciles

La nueva neonatología también contará con una sala de comunicación familiar: un espacio reservado, tranquilo y diseñado para que el equipo médico pueda brindar los partes diarios en condiciones de privacidad y contención. Hoy esas conversaciones, muchas veces cargadas de angustia e incertidumbre, se desarrollan en pasillos o espacios improvisados. La nueva sala garantiza que esas instancias ocurran con la dignidad que merecen.

Una obra que se hace con el hospital funcionando

Lo que hace todavía más notable a esta obra es su contexto: se ejecuta mientras el hospital opera en pleno funcionamiento. La logística de mantener la construcción activa sin interrumpir la atención clínica de un hospital de alta complejidad es un desafío cotidiano que el equipo del Castro Rendón enfrenta desde que arrancó la obra.

Cuando termine, el hospital público neuquino tendrá una neonatología a la altura de lo que las familias de toda la provincia merecen.

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