En el sector Nueva Jerusalén del barrio Cuenca XV, Provincia y municipio unieron esfuerzos para completar los servicios básicos que 60 familias reclamaron durante dos décadas. La obra de gas está en su último tramo y el barrio quedará con cloacas y asfalto al 100%.
Durante veinte años, 60 familias del sector Nueva Jerusalén, en el barrio Cuenca XV de la ciudad de Neuquén, esperaron algo tan básico como tener gas y cloacas en la puerta de su casa. Esa espera está por terminar. La obra que lleva el servicio de gas natural al barrio entró en su tramo final y se completará la semana próxima, cerrando un capítulo largamente postergado.
El avance es fruto de un trabajo articulado entre la Provincia y el municipio, una coordinación que permitió destrabar una demanda histórica. En una recorrida por la obra, el ministro Jefe de Gabinete, Juan Luis Ousset, puso el foco justamente ahí: en una provincia energética que también debe garantizar lo elemental a su gente. «Venimos priorizando a los neuquinos y planteando que somos la provincia del gas y del petróleo, pero acá hay familias que hace muchísimos años están esperando los servicios básicos», señaló.
El contraste no es menor: Neuquén produce la energía que mueve al país, y al mismo tiempo trabaja para que esa riqueza se traduzca en calidad de vida concreta en los barrios. «Es un día importante y para celebrar, porque Provincia y municipio nos pusimos de acuerdo para iniciar obras estructurales», afirmó Ousset, quien remarcó la importancia de «responder a demandas que hace tantos años los barrios de Neuquén están esperando». Tras felicitar a los equipos de trabajo provinciales y municipales, sintetizó: «Nos hemos puesto de acuerdo para hacer las obras que los neuquinos necesitan».
En la recorrida, Ousset estuvo acompañado por la ministra de Infraestructura, Tanya Bertoldi, y la secretaria de Jefatura de Gabinete del municipio, María Pasqualini.
Pasqualini explicó cómo se llegó a esta instancia: el municipio venía regularizando sectores asentados sobre tierras municipales, y el trabajo conjunto con la Provincia permitió avanzar sobre los que estaban en tierras provinciales. «Los vecinos de este sector Nueva Jerusalén van a quedar con los servicios completos», aseguró. La obra de cloacas ya está terminada y, tras el gas, llegará el turno del cordón cuneta y el asfalto de las últimas cuadras. «Este sector va a quedar asfaltado al 100%, pero fundamentalmente van a quedar con los servicios básicos que estas 60 familias esperaron por 20 años», subrayó.
La funcionaria enmarcó la obra en una idea más amplia de gestión. «Cuando hablamos de sustentabilidad social, es llegar a cada uno de los vecinos y de las vecinas de la ciudad con los servicios básicos que mejoran la calidad de vida de estas familias que lo han esperado por tanto tiempo», expresó.
Desde el Instituto Municipal de Urbanismo y Hábitat, su presidente, Marco Zapata, dimensionó la deuda saldada: «Este es un asentamiento que tiene más de 20 años esperando las obras de infraestructura». Y detalló el estado de avance: «En un trabajo en conjunto entre Provincia y municipio hemos desarrollado aquí las obras de cloacas y de gas para las 60 familias que viven en este sector. En el día de hoy estamos finalizando el empalme, con lo cual la obra está prácticamente lista».
La voz del barrio también estuvo presente. El presidente de la comisión vecinal de Cuenca XV, Matías Quintremil, valoró que se trata de «una obra muy importante porque trae los servicios a las puertas de los vecinos», y remarcó que el sector avanza tanto en gas como en cloacas: «Los vecinos van a quedar con los servicios al 100% en la puerta de su casa».
En números, la red de gas y las conexiones domiciliarias del sector Nueva Jerusalén comprenden 700 metros lineales de cañería de 90 milímetros de diámetro, junto con las conexiones para las 60 familias beneficiarias, incluida la colocación de los nichos con llave de paso y bastón de conexión. La jornada incluyó el nexo de conexión sobre las calles Necochea y Tévez, empalmando con la red existente.
Detrás de cada metro de cañería hay una historia de paciencia y arraigo: familias que se quedaron, que insistieron y que ahora ven cómo el Estado llega a su puerta. Esa es, en definitiva, la obra más importante: la que convierte la espera en dignidad.
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