El nuevo edificio de la EPET N° 23 ya supera el 80% de avance y estará listo a fin de año. Con más de 5.000 metros cuadrados, dejará atrás los tráileres del parque industrial y les dará a 331 estudiantes la formación técnica que la región productiva necesita.
En el corazón de Vaca Muerta, la localidad que más creció al calor de la energía está por saldar una deuda con su futuro: sus jóvenes. La nueva Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N° 23 de Añelo entró en su etapa final de obra, ya supera el 80 por ciento de avance y se prevé que quede terminada a fin de año.
No se trata de una refacción, sino de un edificio completamente nuevo de 5.053 metros cuadrados cubiertos, pensado para acompañar el crecimiento de la matrícula y la creciente demanda de formación técnica en la localidad y en toda la región de Vaca Muerta. Hoy la institución cuenta con 331 estudiantes que asisten en los turnos mañana, tarde y vespertino.
La magnitud del proyecto se refleja en su interior. El área pedagógica tendrá diez aulas, un aula de representación gráfica, un aula multipropósito, seis aulas-taller, seis talleres para el ciclo básico y siete para el ciclo superior, además de biblioteca, laboratorio de Física, Química y Biología y un Salón de Usos Múltiples. A eso se suman las áreas de gestión, administración, apoyo, extensión, servicios, circulaciones, accesos y espacios exteriores. Una escuela a la altura de una localidad que se convirtió en símbolo del desarrollo neuquino.
La ministra de Infraestructura, Tanya Bertoldi, recorrió los trabajos junto al intendente de Añelo, Fernando Banderet; el coordinador general del ministerio, Gonzalo Peralta; los diputados provinciales Daniela Rucci y Francisco Lepore; el director de la institución, Gonzalo Alio; representantes de la empresa constructora, y madres y padres de estudiantes que pudieron ver por primera vez cómo avanza el edificio.
Y fueron justamente las familias las que pusieron en palabras lo que significa la obra. Una madre de un estudiante de quinto año destacó el valor de contar con un edificio propio y con espacios adecuados para la formación técnica: «Es una oportunidad para ellos por el título, porque son técnicos. Es un lindo sueño que espero hace mucho», expresó. También celebró la nueva ubicación, que permitirá dejar atrás los tráileres donde hoy funciona la escuela, en una zona alejada: «Venir de la zona de los tráileres, allá en el parque industrial, que es una zona muy alejada del pueblo, y tenerlos acá cerca es mucha tranquilidad para nosotros los padres».
La emoción se repitió en otras voces. Una madre de una alumna de segundo año contó que era la primera vez que visitaba el lugar: «Estoy muy emocionada porque es la primera vez que vengo a ver la escuela y estoy muy contenta. No veo la hora de que ya se inaugure». Y proyectó el alcance de la obra más allá de su propia familia: «No solamente mis hijos van a disfrutar de esta escuela, sino los hijos de la comunidad».
Ese es, quizás, el sentido más profundo de la inversión: una escuela técnica no forma solo a un estudiante, forma a la próxima generación de trabajadores calificados que la región necesita. En una localidad donde la energía marca el pulso, la educación técnica es la llave para que los propios añelenses sean protagonistas de ese desarrollo y no espectadores.
La EPET N° 23 no es un caso aislado, sino parte de una apuesta provincial de fondo. Neuquén ejecuta un plan de infraestructura educativa que contempla 100.000 metros cuadrados, de los cuales 65.000 están destinados específicamente a escuelas técnicas en distintos puntos del territorio.
Además del edificio de Añelo, se construyen las nuevas EPET N° 24 de Rincón de los Sauces, 26 de San Patricio del Chañar, 27 de Neuquén capital, 28 de Villa La Angostura y 29 de Centenario, mientras que recientemente se inauguró la EPET N° 25 de Plottier. A ellas se suman nuevas escuelas técnicas proyectadas en San Martín de los Andes, Chos Malal y Cutral Co, y las ampliaciones de las EPET N° 9 y 19 de Plottier, 15 de Zapala, 17 de Neuquén capital y 21 de San Martín de los Andes, además de la ampliación de la EPET 10 de Plaza Huincul, recientemente licitada.
Detrás de cada metro cuadrado construido hay una convicción: que el arraigo se sostiene con oportunidades. Y en Añelo, esa oportunidad está tomando forma de aulas, talleres y laboratorios donde, muy pronto, se formarán los técnicos que le darán futuro a la región.
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