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El fernet que nació para sanar: la historia detrás de «El Zapalino»

Tomillo, romero, jarilla y agua zapalina dan vida a «El Zapalino», un fernet artesanal que Sandra Urrutia creó en medio del dolor y que hoy la lleva a «Tienda de Sabores», este 12 y 13 de septiembre en Zapala.

Hay productos que nacen de una receta y otros que nacen de una historia de vida. «El Zapalino» es de los segundos. Este fernet artesanal reivindica las hierbas autóctonas de la precordillera neuquina y lleva la marca de los orígenes de su creadora, Sandra Urrutia, tan ligados a Zapala como el propio producto.

La trayectoria de Sandra estuvo siempre atada a la cocina, su pasión, que ejerció en restaurantes y parrillas de Neuquén capital. Pero la vida le exigió volver a empezar. La pandemia, una enfermedad grave y la pérdida de su marido la llevaron de regreso a la casa de sus padres, en su ciudad natal. Y fue ahí, en el paisaje que la vio crecer, donde encontró la fuerza para reinventarse. «En mis caminatas por el bosque comunal, el paisaje de la cordillera me ayudó a salir de la depresión y me inspiró para emprender», cuenta con emoción.

De esas caminatas nació la combinación que define al producto: tomillo, romero, jarilla y agua zapalina. Hierbas que Sandra conoce, que camina y que hoy embotella con su historia adentro. La elaboración la lleva adelante en la sala comunitaria de elaboración de alimentos de la Municipalidad de Zapala.

Emprender como forma de sanar

Sandra no oculta el lugar que ocupó este proyecto en su recuperación. «Ser emprendedora me salvó de la depresión, me dio vida y es lo que me da fuerza todos los días para proyectar. Emprender es sanador», resume.

El origen del fernet está entrelazado con un momento muy difícil de su vida. «El fernet surgió en pandemia: estuve cuatro meses en coma y perdí la sensibilidad en la mitad de mi cuerpo, pero gracias a la elaboración del fernet no perdí el contacto con la cocina», relató. Después vino un camino largo de rehabilitación: «Tuve que empezar de nuevo a aprender a hablar y a caminar, y luego fallece mi esposo, quedé sola. Volví a vivir con mis padres en Zapala, en el campo. En ese momento la naturaleza me acompañó en este proceso de dolor, pero a la vez me dio algo, con este proyecto».

De esa experiencia nació también una mirada distinta sobre la propia provincia. «Nuestra provincia es tan rica en un montón de cosas y la gente no conoce la variedad de hierbas aromáticas, tanto para alimento como con fines medicinales: tomillo, romero, jarilla son autóctonas, son nuestras, del centro-norte de la provincia», describe. Un fernet que es, también, una forma de poner en valor lo que crece en el propio patio.

Una vidriera para el sabor neuquino

Este fin de semana, Sandra suma un nuevo capítulo a esta historia: participará de «Tienda de Sabores» en Zapala, junto a más de 40 elaboradores de alimentos y bebidas de la provincia. La iniciativa, organizada por el Centro PyME-ADENEU del Ministerio de Economía, Producción e Industria en conjunto con la Municipalidad local, se desarrolla en paralelo con la feria «Zapala Emprende».

La cita es en el Paseo La Estación, el sábado 12 y domingo 13 de septiembre, de 16 a 22 horas, con entrada libre y gratuita. Como el resto de sus colegas, Sandra puede participar porque su producto es de origen neuquino y cuenta con habilitación bromatológica, un requisito que, además de garantizar calidad, respalda el trabajo formal de cada emprendedor.

Para Sandra, esta no es una feria más: es su primera gran experiencia masiva, después de haber participado en la edición de Neuquén capital a principios de agosto. «La gente acepta el producto, le gusta, es algo distinto. Tiene otro sabor al fernet tradicional», cuenta, y agrega que este tipo de espacios «me abre otras puertas y la gente puede conocer que hay otros productos en la provincia».

El sábado 12 de septiembre, a las 19.45, en el escenario galpón, Sandra brindará una charla y degustación de su producto, contará su historia y compartirá consejos para incorporar el fernet en la gastronomía, como en la maceración de carnes. Junto a un bartender local, además, ofrecerá tragos elaborados con fernet.

Detrás de cada botella de «El Zapalino» hay una historia de dolor transformado en propósito, y una convicción que Sandra repite con su ejemplo: que emprender también puede ser un camino para sanar. Su historia es, en definitiva, una forma muy genuina de neuquinidad: la de encontrar en la propia tierra, en sus hierbas y en su gente, la fuerza para volver a empezar.

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