La ronda territorial del Presupuesto 2027 llegó a la Región del Pehuén con más de 90 obras proyectadas. Los intendentes de Zapala, Aluminé, Las Lajas, Mariano Moreno, Villa Pehuenia-Moquehue, Bajada del Agrio y Las Coloradas, junto con los presidentes de cinco comisiones de fomento, conocieron en detalle la planificación para sus localidades y aportaron sus propias prioridades antes de que el proyecto llegue a la Legislatura.
La Región del Pehuén tiene una identidad particular en el mapa neuquino: combina la ciudad más grande del interior provincial — Zapala — con localidades cordilleranas de altísimo valor paisajístico como Villa Pehuenia y Aluminé, y con pequeñas comunidades rurales donde la presencia del Estado se nota de manera especialmente concreta cuando llega y cuando falta.
Esta semana, los intendentes y presidentes de comisiones de fomento de esa región se sentaron en Casa de Gobierno para conocer, punto por punto, qué planifica el Presupuesto 2027 para sus comunidades. La conclusión fue la que resume en pocas palabras la ministra de Educación Soledad Martínez, que encabezó el encuentro: es la propuesta más ambiciosa en materia de obra pública que la provincia haya elaborado.
Más de 90 obras en el horizonte
El detalle del Presupuesto 2027 para la Región del Pehuén contempla más de 90 obras de infraestructura, a las que se suman el plan de veredas, las soluciones habitacionales y las obras que ya están acordadas de manera delegada con los municipios. Es un universo de intervención que abarca prácticamente todos los sectores que hacen a la calidad de vida de las comunidades: vialidad, salud, educación, deporte, agua, energía y vivienda.
La metodología con la que se construyó esa lista es la que distingue este proceso de un presupuesto convencional: los intendentes y presidentes de comisiones de fomento tuvieron la posibilidad de evaluar lo proyectado, plantear sus prioridades y acordar tiempos de ejecución con los ministerios de Infraestructura y de Economía antes de que el proyecto sea elevado a la Legislatura. El presupuesto se ajusta a lo que los gobiernos locales realmente necesitan, no al revés.
2.100 kilómetros de obras viales
El número que mejor define la escala del plan para esta región es el de la inversión en infraestructura vial: obras en 2.100 kilómetros de rutas y caminos de la Región del Pehuén, además de trabajos de pavimentación, adoquinamiento urbano e iluminación. Para una región cuya conectividad depende en gran medida de rutas provinciales que atraviesan geografías complejas — volcanes, cordillera, estepa — esa escala de inversión vial tiene consecuencias directas en la vida cotidiana de miles de personas.
Las lluvias de esta semana, que cortaron caminos y dejaron familias incomunicadas en el sector de Puente Picún Leufú, son el recordatorio más inmediato de por qué la infraestructura vial en esta región no es opcional sino vital.
Deporte, salud y educación para las comunidades
De los veinte Centros Deportivos Comunitarios que la Provincia construye en todo el territorio, cuatro corresponden a la Región del Pehuén. Son espacios multipropósito — deportivos, culturales, recreativos — diseñados para funcionar durante todo el año, especialmente en los meses de frío donde el interior neuquino queda sin espacios techados accesibles para la actividad comunitaria.
En salud, el plan contempla la construcción de un hospital, un centro de salud y un puesto sanitario. En educación, trabajos de mantenimiento en 16 edificios escolares. La combinación de obras nuevas y mantenimiento de lo existente refleja una gestión integral: no alcanza con inaugurar — hay que sostener lo que ya funciona.
Y hay obras que merecen mención por su singularidad: un natatorio semiolímpico, un centro de adultos mayores, una sala de elaboración de alimentos para productores locales, y un paseo costero con parque ribereño para poner en valor los recursos naturales que bordean los pueblos de la región.
Por qué la región tiene que decidir sus propias prioridades
La presencia en esta reunión de los intendentes de Zapala y Villa Pehuenia — dos ciudades con realidades completamente diferentes — junto con presidentes de comisiones de fomento de localidades tan pequeñas como Los Catutos o Ramón Castro, es exactamente lo que hace poderoso este proceso. Las necesidades de una ciudad de 50.000 habitantes no son las mismas que las de una comunidad de 200 familias.
El Presupuesto 2027 contempla esa diversidad. Y el proceso de construirlo con participación territorial garantiza que las decisiones sobre qué se prioriza las toman quienes conocen el territorio de primera mano — no quienes lo ven desde la capital.
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