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La Provincia destinó $647 millones en fondos no reintegrables para obras hídricas

La Subsecretaría de Recursos Hídricos transfirió fondos a cuatro localidades neuquinas para ejecutar trabajos que van desde la limpieza preventiva de arroyos hasta la recuperación de canales que abastecen de agua a familias de parajes del norte provincial. Las intervenciones son distintas en cada lugar pero tienen el mismo punto de partida: el agua que no circula como debería genera problemas que se pueden anticipar.

Hay una lógica detrás de cada una de estas cuatro transferencias que vale la pena nombrar antes de entrar en los detalles: el mantenimiento hídrico no es noticia hasta que falta. Un arroyo con sedimentos acumulados es invisible en verano y devastador en el primer episodio de lluvia intensa. Una alcantarilla deteriorada no aparece en ningún mapa hasta que un camión rompe el cruce. Un canal sin mantenimiento no es un problema hasta que las familias que dependen de él abren la canilla y no sale agua.

La Subsecretaría de Recursos Hídricos del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales asignó fondos no reintegrables por un total de 647.605.800 pesos a cuatro localidades. No hay una sola operación: son cuatro intervenciones distintas, con diagnósticos distintos, en cuatro puntos del mapa provincial que no suelen aparecer juntos en la misma nota.

San Martín de los Andes: prevenir antes de que llueva

La mayor transferencia del conjunto — 350 millones de pesos — va a San Martín de los Andes para un operativo de limpieza preventiva post-invierno en los arroyos de la localidad. El trabajo consiste en retirar vegetación acumulada, sedimentos y materiales residuales en distintos tramos de los cauces, donde las obstrucciones dificultan el escurrimiento normal del agua y aumentan la exposición a desbordes e inundaciones cuando llegan las lluvias intensas de primavera o situaciones climáticas extremas.

La temporada de deshielo y el inicio de las precipitaciones primaverales son el momento de mayor presión sobre los cursos de agua cordilleranos. Hacer la limpieza antes de que eso ocurra reduce el riesgo de manera directa y medible. La obra no tiene una foto impactante, pero tiene un efecto concreto: calles que no se inundan, viviendas que no se mojan, emergencias que no ocurren.

Covunco Abajo: alcantarillas y canal de riego

La Comisión de Fomento de Covunco Abajo recibe 212.686.800 pesos para dos tipos de trabajo. El primero es el reacondicionamiento de alcantarillas en cruces vecinales — estructuras deterioradas que representan un riesgo vial y que se van a reparar o reemplazar con la construcción de cabezales de hormigón. El segundo es el mantenimiento del canal principal de riego, que sostiene la actividad productiva de la zona.

Covunco Abajo es una comunidad pequeña del interior neuquino donde la infraestructura hídrica no tiene la visibilidad que tiene en las ciudades grandes. Un cruce vehicular roto o un canal fuera de uso afectan directamente la vida cotidiana de familias y productores que no tienen alternativas a esa infraestructura.

Los Guañacos: alcantarillas que conectan

La Comisión de Fomento de Los Guañacos recibe 15.225.000 pesos para la compra e instalación de alcantarillas en accesos a viviendas, en el cementerio local y en distintos sectores del ejido urbano. La intervención tiene un objetivo simple y directo: mejorar el drenaje del agua, evitar acumulaciones y garantizar que personas y vehículos puedan circular sin interrupciones cuando llueve.

Para una localidad del norte neuquino donde las distancias y el aislamiento son parte de la realidad cotidiana, que el acceso a las viviendas esté en condiciones no es un detalle menor — es la diferencia entre que las personas puedan salir de sus casas o no cuando el tiempo se complica.

Andacollo: el agua que llega a El Chingue y Huaraco

La intervención más significativa en términos del impacto directo sobre familias concretas corresponde a Andacollo. Los 69.694.000 pesos que recibe la Municipalidad están destinados a recuperar dos canales: La Primavera y Huaraco.

Ambos cauces no son obras de riego en sentido productivo solamente — son la vía de abastecimiento directo de agua para las familias que viven en los parajes El Chingue y Huaraco respectivamente. La falta de mantenimiento redujo la sección útil de ambos canales de manera progresiva, limitando el caudal disponible hasta niveles que afectan la vida cotidiana de esas familias.

Las tareas previstas combinan limpieza manual — necesaria por las características del terreno — con el uso de maquinaria en las bocatomas y en los sectores accesibles para remover piedras de gran tamaño. El resultado esperado: que el agua vuelva a circular en condiciones adecuadas y que las familias de ambos parajes tengan el abastecimiento que necesitan.

Cuatro obras, una misma lógica

Las cuatro intervenciones son diferentes entre sí — de escala, de tipo de trabajo, de impacto inmediato. Pero responden a una misma política: que el mantenimiento hídrico llegue también a las localidades más pequeñas del mapa provincial, no solo a las más visibles. Covunco Abajo, Los Guañacos y los parajes de Andacollo no suelen ser el centro de la agenda de obras públicas. Esta semana, lo son.

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