El Hospital Castro Rendón puso en marcha un Laboratorio Pulmonar de última generación en su Servicio de Neumonología. Amplía el diagnóstico y el seguimiento de enfermedades respiratorias y lleva tecnología de primer nivel a quienes dependen del sistema público.
En Neuquén, la alta complejidad médica dejó de ser sinónimo de medicina privada. El Hospital Provincial Neuquén Dr. Eduardo Castro Rendón puso en funcionamiento un nuevo Laboratorio Pulmonar de última generación en su Servicio de Neumonología, una incorporación que amplía la capacidad de diagnóstico y seguimiento de pacientes con enfermedades respiratorias en toda la región.
El nuevo espacio concentra una batería de estudios funcionales que hasta hace poco eran difíciles de reunir en un solo lugar del sistema público: difusión de monóxido de carbono (DLCO), medición de volúmenes y presiones pulmonares, espirometrías, test de ejercicio, caminata de seis minutos y fracción exhalada de óxido nítrico.
El jefe del Servicio de Neumonología, Sergio Homann, no ocultó el orgullo por el salto tecnológico. Aseguró que el hospital cuenta ahora con «un laboratorio pulmonar de primera línea» y consideró que el conjunto de tecnología disponible podría ser único en la Patagonia. Una definición que ubica al Castro Rendón como referencia regional en salud respiratoria.
Entre las novedades se destaca la incorporación de un pletismógrafo sin cabina, conocido como «mini box». El dispositivo permite medir los volúmenes pulmonares sin que el paciente deba ingresar a la cabina pletismográfica tradicional, un cambio que no es solo técnico, sino profundamente humano: facilita los estudios para las personas con enfermedades respiratorias severas, que muchas veces tienen dificultades para realizar maniobras más complejas.
Homann lo explicó en términos concretos: «El equipamiento nuevo permite hacer estudios que ya veníamos haciendo, pero con maniobras mucho más simples», y señaló que eso permite obtener «los mismos o mejores resultados y con tecnología de punta». Más precisión, menos esfuerzo para el paciente.
El laboratorio suma además dos espirómetros portátiles, que habilitan pruebas de ejercicio y el test de caminata de seis minutos, y un equipo para medir la fracción exhalada de óxido nítrico, una herramienta clave para evaluar la inflamación de las vías respiratorias.
Pero el corazón de la inversión tiene una destinataria clara. El especialista puso el foco en quiénes se benefician: «Fundamentalmente a la población de salud pública que no tiene acceso a medicina privada, brindarle última tecnología para diagnóstico y tratamiento de enfermedades respiratorias». En esa frase se resume una idea de provincia: que el código postal o el bolsillo no definan la calidad de la atención que recibe un neuquino.
Una ley que transforma recursos en aparatos
Detrás de cada equipo nuevo hay una decisión política que lo hace posible. Estas inversiones del Castro Rendón se sostienen gracias a la vigencia de la Ley Provincial 3441, una normativa impulsada por la actual gestión de Salud con un objetivo explícito: dotar de mayor presupuesto, agilidad y capacidad de decisión económica a cada uno de los efectores de la red pública neuquina.
La 3441 funciona como una herramienta de descentralización y equidad presupuestaria. En lugar de concentrar todo en el nivel central, asegura que los recursos lleguen de manera directa a los centros asistenciales para resolver necesidades prioritarias de equipamiento e infraestructura. Es decir: que cada hospital pueda responder con rapidez a lo que su comunidad necesita.
Ese circuito se realimenta de manera permanente. Como parte del esquema de financiamiento de la salud pública, la semana próxima se realizará la estimación formal de ingresos, un cálculo que depende de las cobranzas consolidadas a partir de las facturaciones y del recupero financiero de las prestaciones brindadas a usuarios con cobertura social o privada. Ese recupero es fundamental para sostener en el tiempo las inversiones en tecnología e insumos de alta complejidad.
De cara al futuro, septiembre es un mes bisagra: allí se elabora el presupuesto para el Ejercicio 2027 y los equipos técnicos definen la asignación de los fondos de la Ley 3441. La programación abarcará el tramo final del año, fijando prioridades para el período septiembre–diciembre de 2026 con foco en la transparencia, la eficiencia y el impacto directo en la atención de la comunidad.
Al final, toda esta ingeniería financiera se traduce en algo tan simple y vital como respirar mejor. Y esa es, quizás, la mejor forma de entender la neuquinidad en clave de salud: convertir los recursos de la provincia en aparatos, diagnósticos y tratamientos que llegan, sin distinciones, a la gente que más los necesita.
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