Inicio / Campo Neuquino / Del petróleo al campo: Figueroa proyecta un salto productivo de 55 mil hectáreas bajo riego

Del petróleo al campo: Figueroa proyecta un salto productivo de 55 mil hectáreas bajo riego

Neuquén busca transformar la renta de Vaca Muerta en nuevas actividades económicas. La Provincia avanza con dos proyectos de gran escala que podrían incorporar unas 55.000 hectáreas productivas entre la región petrolera y el Corredor del Viento, con producción de carne, forrajes, olivos, frutos secos, vinos y cerezas.

Vaca Muerta podría dejar de ser solamente sinónimo de petróleo y gas.

La gestión de Rolando Figueroa avanza con dos proyectos que buscan ampliar de manera sustancial la frontera productiva de Neuquén y aprovechar los recursos que genera el desarrollo hidrocarburífero para impulsar otras actividades económicas en la provincia.

El objetivo es ambicioso: sumar alrededor de 55.000 hectáreas bajo riego entre una primera etapa de desarrollo agrícola en Vaca Muerta y el denominado Corredor del Viento, ubicado principalmente entre Picún Leufú y Piedra del Águila.

La estrategia parte de una definición que viene planteando el gobernador: aprovechar el extraordinario ciclo de Vaca Muerta para generar nuevas economías y reducir la dependencia provincial del petróleo y el gas.

Vaca Muerta también podría producir vinos, olivos y cerezas

Uno de los proyectos contempla una primera etapa de 5.000 hectáreas bajo riego en la región de Vaca Muerta.

Allí se analizan producciones que Neuquén ya conoce y desarrolla en otras regiones: forrajes, olivos, frutos secos, vid y cerezas, entre otras alternativas.

La iniciativa incorpora un elemento clave: utilizar infraestructura hídrica vinculada al desarrollo de Vaca Muerta para llevar agua hacia nuevas zonas productivas.

Desde el Gobierno provincial aclararon que no se pretende utilizar para cultivos agua proveniente del flowback ni agua industrial de reúso. El esquema prevé captar agua cruda antes de su utilización hidrocarburífera, aprovechando la infraestructura de la denominada Red Azul.

El sistema proyectado contempla un gran reservorio y una red de conducción que permitiría abastecer a la actividad hidrocarburífera y, al mismo tiempo, generar infraestructura capaz de habilitar nuevas oportunidades productivas en áreas que actualmente prácticamente no cuentan con agua.

El Corredor del Viento: cerca de 50.000 hectáreas productivas

Pero el proyecto de mayor escala está más al sur.

Entre Picún Leufú y Piedra del Águila, la Provincia impulsa el Corredor del Viento, una iniciativa que ya se encuentra avanzando en su etapa de proyecto ejecutivo y que podría incorporar cerca de 50.000 hectáreas a la producción.

La dimensión del proyecto es significativa: de concretarse, permitiría prácticamente duplicar la superficie irrigada actual de Neuquén.

El plan apunta inicialmente al desarrollo de forraje, aunque también abre la puerta a actividades de engorde y producción ganadera.

Hay además un objetivo económico detrás de esa decisión: producir una mayor cantidad de carne dentro de Neuquén y reducir parte de las compras que actualmente la provincia debe realizar fuera de su territorio.

Para financiar la infraestructura necesaria, el Ejecutivo analiza un esquema que combine inversión pública, financiamiento y participación del sector privado. Una presentación oficial realizada durante el Neuquén Day estimó en 82 millones de dólares la inversión pública vinculada al Corredor del Viento.

La apuesta: que Vaca Muerta financie el Neuquén que viene

El eje de fondo excede al riego.

La estrategia planteada por Figueroa busca aprovechar los ingresos extraordinarios que genera Vaca Muerta para construir una matriz económica más amplia: energía, producción agropecuaria, agroindustria, turismo y nuevas fuentes de generación energética.

Es decir, utilizar el petróleo y el gas no como un destino final, sino como una plataforma para desarrollar otras economías.

En Cutral Co y Plaza Huincul también se proyectan nuevas hectáreas irrigadas mediante el aprovechamiento de agua tratada proveniente de esas ciudades, mientras que en distintos puntos de la provincia avanzan proyectos para expandir las áreas productivas.

Si las iniciativas llegan a concretarse en la escala prevista, Neuquén podría incorporar decenas de miles de hectáreas productivas en territorios que hoy tienen un aprovechamiento limitado.

Vaca Muerta seguiría siendo el gran motor energético. Pero la apuesta provincial es que parte de esa riqueza sirva para construir algo más duradero: un Neuquén que también produzca alimentos, genere nuevas inversiones y amplíe sus fuentes de empleo y desarrollo.

Share this content:

Deja un comentario

Descubre más desde Crecer sin perder las raíces.

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo