El gobierno provincial y el Banco Provincia del Neuquén firmaron un acuerdo para construir una torre compartida en Avenida Mosconi y Bahía Blanca. La Provincia aporta el terreno — hoy abandonado y con peligro de derrumbe. El BPN financia y construye con los fondos que ahorra al cerrar sucursales deficitarias en Río Negro y al dejar de pagar alquileres. Ninguno de los dos pone plata nueva sobre la mesa.
Hay una manera de construir infraestructura pública que no requiere un desembolso adicional: convertir en activos lo que hoy son pasivos. Un terreno ocioso que genera costo de mantenimiento. Un alquiler que se paga mes a mes por una oficina que podría estar en un edificio propio. El ahorro de suprimir una operación que daba pérdida. Ninguna de esas cosas es dinero nuevo — pero combinadas, pueden financiar una torre de 11 pisos.
Eso es exactamente lo que acordaron la Provincia de Neuquén y el Banco Provincia del Neuquén (BPN). El resultado: una nueva torre de 8.000 metros cuadrados en Avenida Mosconi y Bahía Blanca, en la ciudad de Neuquén, que la Provincia y el banco van a compartir en partes iguales. La primera etapa — la nueva sede del banco — estará habilitada en menos de un año.
El terreno que generaba riesgo, no valor
El predio donde se construirá la torre es un ejemplo de activo público mal aprovechado: un lote en una zona estratégica de la ciudad con un edificio abandonado y en estado de riesgo de derrumbe. No generaba ningún valor para el Estado — al contrario, representaba una obligación de seguridad y un espacio urbano degradado.
La Provincia transfiere ese terreno al BPN para que sobre él se construya el nuevo edificio. A cambio, recibe la mitad de los metros cuadrados del inmueble resultante para instalar allí organismos provinciales que hoy funcionan en espacios alquilados. Un activo que valía cero se transforma en infraestructura funcional.
Los fondos que financian la obra: ahorros de Río Negro
El BPN cerró el 30 de septiembre pasado sus sucursales en la provincia de Río Negro. Esas sucursales operaban con déficit — generaban pérdidas que el banco absorbía mes a mes. Al cerrarlas, ese flujo negativo desaparece y los fondos que antes se destinaban a cubrir esas pérdidas quedan disponibles.
A eso se suma el alquiler que el banco dejará de pagar por la sucursal actual que se trasladará al nuevo edificio. Y los alquileres que la Provincia dejará de pagar por las dependencias que se mudarán a su parte de la torre.
El resultado financiero es claro: dos corrientes de egreso que se cortan generan la capacidad de construir. No hay un préstamo, no hay un crédito externo, no hay partida presupuestaria específica. La obra se financia con el ahorro de lo que antes se gastaba mal.
8.000 metros cuadrados, 11 pisos, repartidos en partes iguales
El edificio proyectado tendrá 8.000 metros cuadrados en 11 pisos. La distribución es equitativa: la mitad para el BPN — donde funcionará la nueva sucursal del banco y otras dependencias institucionales — y la otra mitad para la Provincia, donde se instalarán organismos que hoy pagan alquiler en distintos puntos de la ciudad.
La primera etapa, que contempla la sede del banco, tiene un plazo de ejecución inferior a un año. La segunda etapa, con la parte provincial, avanzará en paralelo o de inmediato después.
Una ciudad que gana un edificio en lugar de un riesgo
El impacto no es solo institucional. Donde hoy hay un inmueble degradado y peligroso en una zona de alta circulación de la ciudad de Neuquén, en menos de dos años va a haber una torre moderna de 11 pisos que mejora el paisaje urbano, genera empleo durante la construcción y concentra servicios públicos y bancarios en un mismo punto.
El acuerdo entre la Provincia y el BPN es un modelo de eficiencia en el uso de los recursos públicos: en lugar de construir con fondos que podrían destinarse a otras prioridades, se construye con los recursos que ya existían pero que no estaban siendo aprovechados. El resultado es el mismo — infraestructura nueva — pero sin el costo que normalmente se asocia a ese resultado.
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